viernes, 12 de mayo de 2017

UN BILLETE AL PARAÍSO



 

     Por el dinero. Esa sería la respuesta obvia si alguien nos preguntara por qué compramos lotería. Pero quizá sea algo más. Quizá sea un último grito de socorro, un encomendarnos al azar para que nos saque de la vida que nuestras decisiones han convertido en un infierno. Pero nunca olvidemos que el azar es caprichoso.
     Jodidamente caprichoso.


UN BILLETE AL PARAÍSO

     Ya era la madrugada del sábado cuando los bomberos consiguieron apagar las llamas. Los destellos rojos, azules y naranjas de los coches de emergencias se reflejaban en el espeso humo negro que cubría el barranco, mientras los agentes de policía y sanitarios descendían por el talud. Las luces de sus linternas se asemejaban a un baile de luciérnagas dirigiéndose hacia el turismo calcinado.
   «¡Qué asco!», se oyó decir a quien sujetaba un cráneo cuya carne carbonizada se desgajaba.
   Uno de los policías extendió una sábana blanca en el suelo. Sobre ella, conforme aparecían, se depositaban los restos humanos.
   «¡Muchachos, quiero la puta matrícula ya», gritó el sargento a los agentes. Cuando por fin apareció la placa, llamó a las oficinas centrales para confirmar la titularidad del vehículo. Tras un instante de espera, le informaron de que se trataba del automóvil robado con el que huyeron, esa mañana, los atracadores de la sucursal bancaria.
    Se llevaron a un rehén.
  «Repíteme su nombre», contestó mientras observaba cómo el forense guardaba, en una bolsa de plástico, los cinco dientes que se habían desprendido del maxilar. Al colgar, comprobó que casi se estaba completo el macabro puzle: sólo faltaba el muslo izquierdo y el antebrazo derecho.
   —¿Ha descubierto algo? —le preguntó al forense.
   —Ya era cadáver antes de las llamas. He visto un agujero de bala en el pecho. También sabemos que estaba casado y que no era ningún indigente —le respondió mostrando un anillo de boda y un rolex.
  —Doctor, en este coche viajaban tres atracadores y un rehén. ¿Podemos identificar a este desgraciado?
   —Aunque tendremos que confirmarlo con el análisis dental, creo que este desgraciado tiene nombre —le dijo entregándole una cartera a la que el calor había ahuecado la piel.
   El sargento la abrió con cuidado. Extrajo un permiso de conducir con los bordes quemados.
  —Francisco Ibáñez —leyó—. ¡Maldita sea! Es el rehén.

***
  Como cada lunes, Francisco Ibáñez acudió a la administración de loterías. Vestía un traje caro, aunque eso no significara nada; hasta cuando iba informal, el valor de lo que llevaba puesto rara vez bajaba de los seis mil euros.
  —¡Hola, Paco! ¿Otros cincuenta euros de esperanza? —le saludó el dependiente del establecimiento tras la mampara de cristal reforzado.
  —Eres todo un poeta de la suerte.
  Cogió un taco de boletos del mostrador. Sacó la Montblanc que le regaló su suegro el día de su boda con Mercedes. Fue durante el banquete nupcial, en privado. Al entregársela, lo miró con severidad. «No te confundas. Sé que estás con mi hija por mi dinero», le espetó.
   Y tenía razón.
   Tras rellenar la apuesta sonó su teléfono móvil. Era Sonia. Paco resopló mientras se acercaba el aparato al oído.
   —Dime —contestó con un tono seco y agrio.
   —Me siento muy mal —dijo con voz entrecortada—. Ayer estaba muy nerviosa. ¡Sabes que sólo quiero que estemos juntos!
   —Sí..., ya me he dado cuenta, ¡coff!
   —Hablarás hoy con tu mujer, ¿verdad?
   —No.
   —¿Mañana?
   —No.
   —¿Cuándo se lo dirás? ¡No puedo pasar por esto yo sola!
   —Lo haré… ¡Coff!... cuando lo crea oportuno.
   —¡Te gusta hacerme sufrir!... ¡Egoísta!
  —¿Egoísta? ¿Quién ha dejado la maldita píldora?, ¿quién ha decidido quedarse embarazada?, ¿quién! ¡Coff! ¡Coff! ¡Coff!
   No esperó a escuchar la respuesta. Con rabia, lanzó el teléfono contra el suelo. La carcasa salió disparada por un lado y la pantalla por otro. Respiró hondo, tras un breve instante se atusó el pelo tratando de recomponer la compostura. Recogió los trozos y los arrojó a una papelera.
   —Parece que el sistema antirrotura de estos móviles no es tan eficaz como dicen —comentó al lotero, pasándole el boleto y un billete de cincuenta euros a través de la bandeja del mostrador.
   —Sí, son una mierda.
   —Mi esposa dice que jugar a la lotería es de pobres.
   —¿Pobres en qué? —preguntó el lotero  devolviéndole el boleto ya sellado—. Toma, tu billete al Paraíso.
   —¡Ja, ja, ja! Gracias. ¡Coff! ¡Coff!
   —Por cierto, ¿has ido al médico? Esa tos suena mal.
   —Sí..., ya he ido.
   Antes de abandonar el local guardó su apuesta en la cartera, en el mismo compartimento donde se encontraba un cartoncito con la citación para la biopsia que debían practicarle el jueves de esa semana.

***
  —No estoy de acuerdo con eso de llevar postizos —dijo Eme antes de llevarse la jarra de cerveza a la boca. Tras echar el trago, añadió:— Además, he visto en la tele que la poli tiene ordenadores capaces de borrarlos y verte la cara.
   —Eme, ya has oído a Hache —le recriminó Jota—. Ya está todo planificado.
   —¡El plan! Entramos, sacamos las pipas y nos llevamos la pasta, ¡Qué novedad, Mr. CSI! —Eme eructó antes de continuar: —¿Y cómo alcanzaremos la autopista? En cuanto salgamos por la puerta avisarán a la policía y a esa hora del viernes la ciudad estará a tope de circulación.
   Hache rebañó con la última patata la salsa brava del plato. Ese miércoles hacía una agradable brisa y eran los tres únicos ocupantes de la terraza del restaurante. Apuró su jarra de cerveza y se limpió discretamente los labios con una servilleta antes de contestar:
   —Eme, algún día, alguien te cortará la lengua. Tal vez así aprendas a escuchar. —Hache indicó a Jota que pidiera la cuenta—. Nos llevaremos sus carnés de identidad y les amenazaremos con una visita a su casa si no se quedan quietecitos. Por si acaso, también tomaremos a un rehén.
    Tras calcular el dinero de la propina, se levantaron. Hache encendió un cigarrillo y se dirigió a Jota:
   —¿Has dejado ya el coche en el descampado?
   —¿Te crees que soy como Eme?

***
    Francisco Ibáñez esperaba, recostado en la camilla, la llegada del equipo médico a la sala de anestesia. La liviana bata de color verde apenas le alcanzaba a cubrir la espalda. Eran las cinco de la tarde del jueves.
    El silencio permitió que todos los tormentos que amenazaban su vida anegaran su mente. ¿Cómo se lo diría? Cariño, he tenido una aventura, por cierto, ya sabemos quien de los dos es estéril... Seguro que podemos arreglarlo, sé que me quieres como yo a ti, no hace falta llegar al divorcio, ni por supuesto decírselo a tu padre. Tampoco le había mencionado todavía lo del tumor, ¿le serviría para cuando le contara su historia con Sonia? Tal vez podría sacar partido de los infumables cursos de armonía espiritual para ricas aburridas a los que era tan asidua.
    Comenzó, de nuevo, a toser. No llevaba el pañuelo y usó la mano. Al retirarla, observó los puntos de sangre. Sintió escalofríos.
    El cirujano, un anestesista y una enfermera entraron en la sala y comenzaron a prepararlo para la biopsia.
   —No se preocupe —dijo el especialista—. En un par de horas habremos terminado. Los resultados los tendremos en una semana.
   —Doctor, ¡coff! ¿Si fuera maligno cuánto tiempo me quedaría?
   —No adelantemos los acontecimientos.
   —Respóndame, ¿cuánto? Cada día respiro peor... ¡Coff!
   —Un año, tal vez algún mes más.

***
   El taxi llegó sobre las diez de la noche a la mansión situada en la zona alta de la ciudad.
  —¡Menuda choza! —exclamó el taxista mirando a través de la ventanilla.
  —Sí, no está mal —comentó Francisco mientras sacaba un billete de cincuenta euros—. Quédese con el cambio.
   —¡Gracias, hombre! ¡Me alegro de que la vida le sonría!
  Bajó del coche sin contestar. Notó que la herida quirúrgica empezaba a dolerle. Se dirigió al panel de la puerta y apoyó el dedo índice contra el identificador de huellas digitales. La sofisticada cancela se abrió lateralmente. Recorrió a paso lento la avenida del jardín que rodeaba la mansión. Contempló su elegante arquitectura, la piscina... No podría renunciar a eso. La vida de lujo no solo le gustaba: la necesitaba.
   Al entrar en casa lo recibió Caterina, la criada. Era menuda y con su sensualidad caducada. Vestía el clásico traje de criada: delantal blanco con chorreras sobre el vestido negro y el lazo Katyusha en el pelo. Escuchó la estridente voz de Mercedes que le llamaba desde el salón.
    —¡Paco! ¡Papi ha venido de visita!
   Papi, don Andrés, se encontraba sentado en el sillón, con los pies apoyados en un puf y una copa de coñac en la mano.
    —Hola, querido yerno, ¿cómo va todo? —dijo sin levantarse.
    —Normal, sin problemas.
    —Magnífico.
   Mercedes se disculpó. Ese día se había dedicado a reordenar su aura y se encontraba terriblemente cansada. Dio un beso en la frente a su papi y tras hacer lo propio con Francisco, le dijo:
   —Por cierto, te ha llamado una tal Sonia un par de veces. Caterina le ha preguntado el motivo pero no quiso dejar ningún mensaje.
    —Gra… gracias, cariño.
    Se quedaron en silencio mientras Mercedes abandonaba la estancia. Francisco observó la cara autoritaria de su suegro, que lo observaba con una expresión condescendiente, la que siempre utilizaba cuando tocaba una de sus charlas. Suspiró mientras se acomodaba en el asiento. La herida le dolía.
    —¿Y bien, algo que tengas que contarme?
    —No.
    —¿No?
    —No.
   A lo lejos se escuchaban los gritos de Mercedes. Recriminaba a Caterina que le hubiera servido un té de esencia de rosas tibetanas, cuando los jueves debía tomarse un té Matcha.
  —Esa Sonia… ¿no será Sonia Buendía, la directora de Marketing? —preguntó su suegro mientras pasaba el dedo por los bordes de la copa.
    —Podría ser. El consejo ha dado luz verde a una nueva línea de productos. La llamaré mañana. ¡Coff!
    —Es guapa esa mujer.
    —Normal.
    —No, no es normal. Es una hembra de campeonato, y además soltera.
    —No lo sabía.
   —¿No lo sabías? —Papi se acabó de un trago el coñac—. Escúchame, sé que te ves con ella. Tengo fotos. Tranquilo, mi hija no lo sabe, por eso no estás buscando cama en un albergue.
    —¿Me investigas? ¡Coff!
    —¿Recuerdas quién es el dueño de todo lo que disfrutas, verdad? —Don Andrés hablaba tranquilo, no le hacía falta elevar la voz para ser amenazante—. Nunca me gustaste pero, hasta ahora, te has portado bien, espero que eso no cambie. ¿Lo entiendes?
   —Lo entiendo.
   —Estupendo, siempre has sabido lo que te conviene. Por cierto, ¿hay suerte con las loterías? —Una sonrisa se dibujaba en el rostro de su suegro conforme terminaba la frase.
    —No.
   —Eso es porque la suerte es solo para quien se la merece. Y hablando de merecer, ¿has ido hoy al médico para tratar tu esterilidad? Creo que merezco algún nieto.
   Francisco suspiró aliviado. La omnipresencia de su suegro parecía no ser ilimitada.

 ***
   Se despertó tarde esa mañana de viernes. Observó a Mercedes que todavía dormía. ¿Tendría el valor para contárselo hoy?
   De camino a la sede de la empresa entró en un bar. No había desayunado y ya era la una del mediodía. Al sentarse en el taburete de la barra vio, en los expositores, un delicioso surtido de bollería industrial. Su esposa no le dejaba probarlos. «Tienen grasas y suben el colesterol», le decía.
   —Quiero un café y tres donuts —pidió.
   El costado le dolía con más intensidad que la noche anterior. Cogió el arrugado periódico que el bar ofrecía a sus clientes. Empezó por las últimas páginas, como lo hacía siempre, y sacó el boleto de su cartera.
   —¡Que tenga suerte, amigo! —le dijo el camarero que se acercó con el café y un platillo con los tres donuts.
   Cuando llegó a la sección de loterías sacó su Montblanc. Siempre rodeaba con un círculo los números acertados, y eso hizo con el dos; después, con el diez; luego, el quince, el veinticinco y el cuarenta. Finalmente marcó los números estrella: el uno y el nueve. En total hizo siete circulitos. El corazón se le aceleró y sus ojos se quedaron secos por la falta de parpadeos. Comprobó hasta en tres ocasiones los resultados y fue entonces que buscó la tabla de premios: «Premio 1ª categoría: 30.000.000 €».
   —¿Hubo suerte amigo? —preguntó el camarero de camino a la caja registradora.
   —¿Qué? No, lo normal. ¡Coff! ¡Coff! —contestó tapando con la mano el boleto.
   —Como se suele decir: «que por lo menos tengamos salud». Por cierto, ¿Ha ido al médico? Esa tos no tiene buena pinta.
   Un pálpito le nubló la mente y ya no le quedó la menor duda de que el tumor sería maligno.

   Cuando el taxi lo dejó frente a la sucursal bancaria el reloj marcaba las dos y veintiocho minutos. Casi la hora de cierre, pero seguro que, por treinta millones de euros, el banco haría horas extras.
    Tres hombres le cedieron el paso en la puerta del banco. Les hizo un gesto de agradecimiento.

***
    —¿Es necesario que me claves el cañón en las costillas? —preguntó Francisco a quien decía llamarse Eme.
     —¿Te vas a poner chulito? —le respondió apretando aún más la pistola en el costado.
    —¡Relajaos los dos! —intervino Jota sin apartar las manos del volante—. Amigo, ya falta poco.
     Hache, sentado en el asiento de copiloto, los miraba a través del retrovisor.
     Francisco se recostó en el asiento. Jota se equivocaba. No había ninguna inquietud en su cuerpo; pese a sus manos atadas y la pistola que le apuntaba, disfrutaba de una tranquilidad desconocida en mucho tiempo.
    Salieron de la autopista y, apenas un kilómetro después, tomaron un desvío. Sus captores escudriñaban el paisaje forestal a través de la ventanilla. El vehículo redujo su marcha al llegar a una explanada donde se distinguía un coche blanco entre unos matorrales.
   —Ya hemos llegado, bajad —ordenó Jota tras accionar el freno—. Amigo, pronto volverás a casa.
    —No quiero volver. Os pagaré un millón de euros si conseguís simular mi muerte.
    —¡Ja, ja, ja! —Comenzó a reír, Eme.
    —¿Por qué querrías eso? —preguntó Jota.
   —¿Has dicho un millón? —Se interesó Hache, arqueando las cejas.
    —¿Podéis hacerlo? —continuó, impasible, Francisco.
   —Podría hacerse —respondió Hache—. Pero antes, explícame, ¿por qué alguien con ese dinero querría morir?
   —A los desaparecidos se les busca; a los muertos, se les olvida en el cementerio.
   —¡Joder, dejemos de hablar y hagámoslo! Con eso podríamos retirarnos —exclamó Eme—. ¿Qué hemos sacado hoy? ¿Doce mil asquerosos euros? Sólo haría falta enviar un anónimo a la policía. El tipo nos da la pasta, llamamos al Papeles y salimos del país.
    —¡Cállate, Eme! —exclamó Hache—. Amigo, tu rolex de oro me sugiere que podrías tener la pasta. Pero no suelo aceptar la primera propuesta de un ricachón desesperado.
    —¿En cuánto has pensado?
    —Por un atraco y un breve secuestro nos podrían caer siete u ocho años pero, ¿sabes cuánta es la condena por asesinato? Queremos seis millones de euros.
   Francisco trató de mostrarse preocupado por el precio y dejó transcurrir un minuto antes de aceptar.
    Hache, con un rápido movimiento, sacó su pistola del bolsillo y disparó. Un olor asfixiante a pólvora llenó el interior del coche. Eme, antes de morir, tuvo tiempo de tocarse los bordes del agujero que se había abierto en su pecho y de ver la fuente de sangre que comenzaba a manar a través de él.
   —¡Hache! ¿Te has vuelto loco! —gritó Jota abriendo la ventanilla.
    —Apreciaba a Eme, en serio. Te aseguro que jamás le hubiera disparado por menos de seis millones de euros. —Abrió la puerta del coche y, antes de salir, añadió:No basta con un anónimo y una desaparición: la policía necesita un cuerpo y él se parecía más a nuestro nuevo socio que tú.
    Francisco se quedó solo en el coche después de que le liberaran de sus ataduras. Sus captores trasteaban en el maletero. Extrajo con disimulo el boleto de su cartera y se lo guardó en el bolsillo del pantalón. Observó el cadáver de Eme a su lado, la sangre fluía por su  ropa.
    Salió del coche. Mientras estiraba las piernas Hache se le acercó, llevaba unas tenazas en la mano.
    —Dame tu cartera, el rolex y el anillo de bodas.
   —¿Para qué son las tenazas? —preguntó, despojándose del anillo, el rolex y la cartera.
   —¿Tu dentista es bueno? Tómatelo como el último sacrificio antes de vivir en el Paraíso.
    Francisco suspiró. ¿Cuánto tiempo podría disfrutarlo antes de que el infierno se convirtiera en su residencia permanente?

FIN

Una simple carta, aunque sea a los Reyes Magos, no es suficiente para según qué peticiones. Deben realizarse en persona. ¿Acompañáis a María y Peque en la mágica Noche de Reyes?



©David Rubio Sánchez

63 comentarios:

  1. Hola David,

    Me tienes absolutamente enganchada a tus relatos porque me mantienes en vilo hasta la última línea y porque de ellos siempre se deriva un trasfondo que va mucho más allá de las letras.

    Me han parecido muy ingeniosos los nombres de los atracadores, pero hoy he encontrado, enfermedad, hastío, autoritarismo, ilusión, infidelidad,... un relato completísimo y cargado de significados diferentes según la secuencia de cada uno de los párrafos.

    Por último, y aunque la lotería sea la excusa para crear la maravilla de relato que has escrito, es cierto que siempre es más poderosa la ilusión del cambio que el cambio en sí mismo.

    Un saludo David

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    1. Gracias, Macarena. Reconozco que en este relato me he dejado llevar a la hora de llevar al personaje a situaciones límite: cáncer, secuestro, el embarazo de su amante, el acoso de su suegro, las consecuencias de su deseo de riqueza... Quizá demasiado, o quizá no. La vida puede tenernos preparadas épocas en las que parecen ajustarse cuentas a todos nuestros pecados. Me alegra tenerte enganchada. Un abrazo!!!

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  2. Un relato magnífico, David. Como dice Macarena nos enganchas hasta el final, recorriendo antes las sendas del argumento que tan minuciosamente has preparado para nosotros, tus lectores. Tus personajes están perfectamente definidos, yo al menos puedo imaginarlos con nitidez, y eso que solo nos has dado unos pocos detalles de ellos, los justos y necesarios.

    No le rindo la ganancia al pobre Francisco, pero al menos por fin hace algo que le acerque a la libertad que creo no ha tenido nunca. El dinero de su suegro le hizo preso y el dinero del premio le libera, aunque quizás algo tarde...

    Muy bueno, me ha parecido brillante. ¡Enhorabuena!

    Un abrazo y feliz finde.

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    1. Gracias, Julia. Tengo predilección por los personajes imperfectos, por aquellos que intentan sobrevivir a sus miserias. Cuando leo que es aconsejable que el lector empatice con el protagonista pienso que los míos lo hacen por sus defectos, sus pasiones inconfesables que los llevan a situaciones de las que intentan escapar por la vía de la supervivencia más que por el reconocimiento de los errores o por su propósito de enmienda. Un abrazo!!!

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  3. Al leerlo recuerdo haberlo hecho antes, e igual que la primera vez que lo hice me enganchó hasta el final.
    Genial del detalle de los dientes, lo malo es que arrancárselos a golpe de tenaza es jorobado.
    Un abrazo David.
    Puri

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    1. Gracias, Puri. Je, je, je... quien algo quiere algo le cuesta. Celebro que recordaras la historia eso significa que te dejó resonancia. Y eso que ahora he revisado un montón de errores respecto a la versión antigua. Un abrazo!!!

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  4. Muy buen relato David.
    Mantienes la tensión hasta el final.
    Lo más espeluznante:esas tenazas!!!! Creo que yo no lo habría soportado.

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    1. Gracias, Paola. Las tenazas es algo que siempre funciona. Basta presentar a un personaje con ellas para que el lector se quede atrapado. También suele funcionar aquellos relatos en los que le pasan cosas a los ojos, que se caigan y eso. ¡Ah! Aprovecho para felicitarte, de nuevo, por tu serie sobre los entresijos del humor. Te aseguro que la voy a tener muy a mano para consultarla varias veces. Un abrazo!!

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  5. Hola David, enhorabuena por este relato tan bien hilado y que ha sido como una pequeña novela por tantos matices que has utilizado y por la perfecta recreación de los personajes.
    Un juego de "cine negro" donde se escrudiñan las miserias de los personajes de una manera que enganchas hasta la finalización del mismo con esas inquietantes y visibles tenazas.
    ¡Un abrazo artista!

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    1. Gracias, Miguel. Como dices es una historia de género negro, de miserias, de personajes imperfectos que solo buscan sobrevivir, sin pretender dar ningún ejemplo. Y como he comentado antes, las tenazas es algo que siempre funciona. Celebro que te haya gustado el tono, porque es más o menos el que ando utilizando en la novela que estoy escribiendo. Un fuerte abrazo!!!

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  6. Una trama genial, bien hilvanada y con un clima que va in crescendo hasta un final terrible. Si realmente a Francisco le queda un año de vida no le va a servir mucho lo que ganó en la lotería. Demuestra una actitud cobarde que le impide hacerse cargo de sus actos.
    Muy buen relato, David.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Mirella. La verdad es que mis personajes suelen ser así, poco o nada ejemplarizantes. Me gusta qué sean consecuentes con sus debilidades, con sus miserias y que cuando llega el momento de ajustar cuentas intenten buscar la manera de sobrevivir, aunque desde luego no sea una solución edificante ni recomendable para nadie. Pero es que creo que la vida está llena de personas esclavas de sus pasiones y debilidades. Un abrazo!!!

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  7. Espectacular relato David!! Me ha encantado, no solo la originalidad de la trama, también la profundidad y descripción detallada del personaje principal. Has descrito de forma impecable cómo de harto está Francisco de los que le rodean, aunque también se lo merece un poco por aprovecharse de su mujer jaja
    Me ha gustado mucho! Un besito :)

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    1. Gracias, María. No es que se lo merezca un poco... ¡Se lo ha ganado a pulso! Pero como suele suceder quien se enfrenta a las consecuencias de sus pecados intenta sobrevivir por todos los medios, aunque ello sea moralmente reprobable. Un abrazo!!!

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  8. Al menos vivirá su último año libre de todas las cosas que le molestaban. Bien por él, aunque pobre Eme. Me gustó la historia, imaginé a los ladrones como los personajes del robo en Reservoir Dogs.
    Buen relato, entretenido y con buen giro, como de costumbre.
    ¡Saludos!

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    1. Gracias, Cyn. Sin duda esa escena es un pequeño homenaje tarantinesco. Un abrazo!

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  9. Genial David, tal y como ya te han comentado consigues que leas enganchada hasta el final. Pobre hombre me ha llegado a dar pena con tanta acumulación de desgracias, aunque solo le quede un año al menos lo vivirá.
    Y sí muy buen recurso esas tenazas, solo de intuirlas ya ponen los pelos de punta.
    Besos

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    1. Gracias, Conxita. Desde luego al tipo le ha pasado de todo, unas cosas se las ha buscado y otras le han atropellado. Al menos le queda un año para disfrutar... una vez visite al dentista, claro. Un abrazo!!!

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  10. Que pena que no puedo copiar el relato y guardarlo, no para plagiarlo claro jeje... sino porque me gusta comentarlo con calma, por aquí en directo me resulta más dificil, se me corta internet a menudo.
    Bueno David, me gusta leerte en otro registro al que nos tienes acostumbrado.
    El lenguaje duro y coloquial es apropiado para un relato de detectives. Los coloquios son naturales. Las descripciones de las situaciones visuales, el humor ácido lo bordas así como las características de cada personaje ej la esposa y mantra, el suegro desconfiado y fiscalizador.... una trama que va subiendo en tensión a medida que avanza.
    Es verdad que ocurren demasiadas cosas juntas pero las has orquestado con inteligencia narrativa y eso es de diez y medio compañero.
    Un abrazo David y hasta pronto.

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    1. Gracias, Tara. La verdad es que en este relato dejé correr mi vena tarantinesca, de hecho este es el registro que estoy utilizando para la novela que estoy escribiendo. En cuanto al lenguaje duro es cierto que a veces cuesta escribirlo, suelo reducirlo a los diálogos, salvo que sea una narración en primera persona. Si te interesa una copia te la paso en Word por privado, siempre es un lujo que te comenten con calma. Un abrazo!!!

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  11. ¡Menuda sorpresa con este relato! Que sepas que incluso se lo he leído a mi marido. Y eso pocas veces ocurre, pero me ha visto tan enganchada, que he tenido que leérselo. Jajaja

    Me ha encantado la forma en la que has contado la infidelidad, el suegro, la mujer que en cierto modo me ha parecido bastante tonta. Y meter lo de la lotería y el tumor... Simplemente, perfecto.

    Un abrazo!

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    1. Gracias, Mia. Eso que comentas, lo de compartirlo con tu marido, es un verdadero regalo, de verdad. Espero que hayáis disfrutado de ese momento. La mujer, tienes razón, es un poco cliché, en realidad casi todos, pero dado que la historia es la de Francisco creo que no hacía falta profundizar más. En todo caso, me alegra muchísimo que te haya entretenido, de eso se trata. Un fuerte abrazo!!!

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  12. Con tus relatos, una vez se empieza, hay que seguir hasta el final. No hay manera de dejarlo ni por un ratito.
    Me ha gustado mucho. Lo negro y policíaco me va más que la ciencia ficción y si has conseguido que esta me guste, imaginate cuando ya voy motivada...
    Un beso. Por aquí nos vemos.

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    1. Gracias, Rosa. Me encanta haberte enganchado a la ciencia ficción. En realidad escribiendo me pasa algo muy curioso, apenas se corresponden las historias que escribo con las que más me gusta leer. Por ejemplo, de ciencia ficción no he escrito mucho más que las historias de Los Demonios Exteriores, y con extraterrestres menos. Ahora llevo un tiempo centrado en mi primera novela que es más del estilo de este relato, aunque voy terriblemente lento a ver si con las vacaciones consigo acelerar. Gracias, por este comentario tan motivante, la verdad es que siempre intento pensar en la manera de que el lector dé por bien empleado el tiempo de lectura. A veces se consigue. Un abrazo!!!

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  13. Me encantó, David! Has hecho una película en pocas escenas. La trama de lo más interesante y ese protagonista que nos haces conocer al dedillo para identificarnos y sentir su suerte.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Mirna. La verdad es que ese Francisco no es un desecho de virtudes. Es interesado, egoísta y trepa así que ha tenido su punto de gusto el hacerlo pasar por todos esos malos tragos, pero como suele pasar con estos personajes siempre encuentran la manera de sobrevivir. Un abrazo!!!

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  14. Tus relatos se leen con autentica fruición. Tanto la descripción de los personajes, sus peculiaridades y su comportamiento, y la forma tan fluida que tienes que contar la historia, ofrecen esa "visibilidad" de la que tanto se habla a la hora de elogiar una narración.
    He acabado sintiendo una gran empatía por el protagonista, viendo la mujer y al suegro que le han tocado en suerte, aunque no fue la suerte la que le procuró esa vida relajada. Así pues, has dado un giro al personaje, presentándonoslo como alguien que tiene derecho a ser feliz librándose de esa mujer snob y del suegro controlador.
    Lástima que en esta vida no pueda conseguirse la felicidad completa. Casi deseo que el tumor no resulte ser maligno.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Josep. Con todos sus defectos si que es verdad que llega a caer simpático, es como todos esos jetas que cuesta que te caigan mal. Y el sufrimiento siempre consigue empatizar. Quien sabe la naturaleza de ese tumor, ya se sabe que mala hierba nunca muere, je,je,je. Un fuerte abrazo, Josep!

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  15. Ey, bro, se te da bien lo negro...

    Me ha gustado mucho, sobre todo el principio y el final. Cuando te pones en plan novela negra das en el blanco. Felicitaciones.

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    1. Gracias, Per. No sé si es un relato negro, negro, aunque es verdad que tiene atracadores, un cadáver y tenazas. La verdad es que este tipo de historias un tanto tarantinescas las disfruto mucho tanto leyéndolas como escribiéndolas. Un fuerte abrazo!!

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  16. ¡Hola David! Como ya te han comentado has escrito un relato tan redondo que parece una pequeña novela condensada. Creo que tiene mucho mérito lo que has hecho ya que has tenido que perfilar varios personajes (no solo el principal también a los secundarios) y eso hacerlo en un relato es muy complicado. Y has superado el reto con creces. También me ha gustado mucho la manera de utilizar el suspense, ya que la historia descoloca al principio (no sabemos por donde vas a tirar y eso siempre engancha muchísimo) hasta que hacia al final te vas haciendo una idea. Los diálogos como siempre los manejas magníficamente.
    Enhorabuena por el trabajo y ¡un fuerte abrazo!

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    1. Gracias, Ziortza. Con este relato, y alguno más, comenzó a crecer el gusanillo por las historias largas o una novela. Los relatos te obligan a mucho en cuento a creatividad controlada, a imaginar finales atrapantes o momentos muy puntuales. Y la imaginación se termina agotando. Ahora el cuerpo me pide historias más desarrolladas, centrarme en intentar sacar el máximo provecho a una sola historia. Como dices este relato es sui generis, hay muchos personajes y situaciones, la manera que vi para estructurarla fue dividiéndola en capítulos cortos para conseguir esa sensación de que el tiempo del relato es mayor y que no quede un tanto acelerado. Un abrazo fortísimo!!!!

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  17. ¡Uauuu! Me ha encantado, David. Es de lo mejor que he leído últimamente. Ese giro final ha sido del todo inesperado. ¿Y qué te puedo decir? Lo de siempre, amigo: una técnica narrativa muy firme donde no falta ni sobra palabra alguna, unos diálogos creíbles y muy buenos y una historia muy interesante. ¡Perfecto!
    ¡Un abrazo!

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    1. Gracias, Noemí. Creo que exageras un pelín pero te agradezco mucho tu consideración a este relato. Lo que comentas de la narrativa firme o si sobra o falta alguna palabra se debe a las revisiones y el tiempo. Si vieras la primera versión! Los años te dan sobre todo la capacidad de pararte en un frase y preguntarte por qué. Si no encuentras respuesta hay que borrar, por mucho que te gustara esa frase, eso solo se consigue escribiendo y aprendiendo a leer, sobre todo los textos propios. ¿Qué dice esta frase? ¿por qué esta intervención? ¿Qué quiero insinuar? Si no existe respuesta... Un fuerte abrazo!!!

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  18. Me ha gustado mucho tu relato David, felicidades. Sabes trasmitir y mantenernos enganchados hasta el final. Un beso

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    1. Gracias, Vicenta. Concibo la literatura dentro del ocio, y te aseguro que entretener es para mí el primer objetivo, así que doy por cumplido si he conseguido distraerte durante unos minutos con este personaje. Un beso!!!

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  19. ¡Hola David! qué relato espectacular que nos has mostrado. Lo que más me ha gustado es la cantidad y variedad de personajes que utilizas, que te sirven para tejer trazos transversales en la trama. Otra cosa que me ha deslumbrado, además, es el uso que haces de todas las herramientas literarias, diálogos, inserciones gestuales, descripciones, con una frescura y naturalidad que hacen que uno se mantenga sorprendido todo el tiempo. Lo que sí te diría es que el que se lleva las palmas es el personaje principal, su historia, las peripecias, las calamidades por las que pasa y, por supuesto, lo que está latente desde un principio, ese tema que aparentemente te apasiona, que es el azar.
    Si fuera música te diría que parece una sinfonía. Una maravilla de relato. Ha sido, como siempre, un verdadero placer leerte.
    Un abrazo.
    Ariel

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    1. Gracias, Ariel. Aunque no llevo demasiado tiempo escribiendo, nunca es suficiente, con cada relato nuevo las ganas de centrarme en una sola historia, en una novela han ido en aumento. Este relato fue una especie de prueba piloto. Ahora que lo mencionas me doy cuenta de que el azar está muy presente en muchos de mis relatos, ¡Ay de esos demonios internos que se nos escapan entre las letras! Creo que cuando un relato tiene muchos personajes o situaciones estructurarlo en capítulos le da una sensación temporal mayor de la que es. De lo contrario el ritmo podría ser demasiado rápido y dejar una sensación rara. Al poner los asteriscos y cambiar de acción el cerebro parece darle pausa. No sé, o tal vez sean cosas mías. Un fuerte abrazo!!!

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  20. Pero qué historia tan buena, David. Me he quedado maravillada cuando Francisco ha sugerido que le hiciesen pasar por muerto, ¡genial! Tenía dinero pero no valor ni coraje para coger el toro por los cuernos y lo que hacía era ponerlos, precisamente.
    Me han gustado mucho tus descripciones y también he percibido tu tono sarcástico respecto a su rica mujer por el error de la criada respecto al té.
    Felicitaciones por un relato tan conseguido.

    Un beso, David.

    Pd: He acompañado a María y Peque, y nada menos que me enuentro con el personaje favorito de mis sobrinos, ¡Peppa Pig!.

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    1. Gracias, Chelo. La verdad es que he sido un poco sádico con este personaje, pero alguien tan acomodado como Francisco necesitaba una buena dosis de mala suerte para hacerlo reaccionar, je,je,je.
      En cuanto a En la Noche de Reyes, lo escribí cuando mis hijos se tragaban esa serie, me pareció adecuado utilizarlo como símbolo de los sueños de María con contar con ese ideal de familia donde todo estuviera ordenado, donde no tuviera que sentirse culpable por querer que su papá volviera a casa. Un beso!!!

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  21. Podría extenderme en halagos y escribir un texto de trescientas palabras, para decirte lo bueno que es este relato. Pero sólo te diré, que es una historia verdaderamente sensacional, donde los tiempos están muy bien marcados.
    Te felicito David!!!

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    1. Gracias, Humoreo. Te agradezco tu comentario y me alegra que esta historia, un poco larga, te haya resultado entretenida. Un abrazo!!!
      P.D. Ya he resuelto el reto matemático de tu blog.

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    2. ¡¡¡Bien!!!
      Eso quiere decir que no son tan complicados como parecen, o tú eres un cerebrito matemático.
      Un abrazo David!!!

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  22. ¡Hola! ¡Qué buena historia! Me ha encantado y me has tenido enganchadísima hasta el final. Me gustó mucho Francisco, que vida que le ha tocado, o que se ha buscado, como que es un poco de karma por su forma de vivir todo ello. El final fue de lo mejor, me dio escalofríos de pensar en arrancarle los dientes >.<

    ¡Un abrazo!

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    1. Gracias, Roxana. La verdad es que estuve buscando información sobre los métodos de identificación de cadáveres calcinados y leí que la prueba dental era la más indicada así que no le quedó otra a Francisco para ese sacrificio. Un fuerte abrazo y muchos ánimos!

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  23. Hola David, me has tenido enganchada hasta el final, el relato tiene un ritmo buenísimo y los diálogos lo acompañan a la perfección. Has conseguido que visualice cada escena, o sea, que tu futuro como guionista de cine no estaría nada mal.
    Enhorabuena David y a seguir escribiendo.
    Un besazo enorme amigo.

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    1. Gracias, Xus. La verdad es que los diálogos y las escenas son lo que más disfruto escribiendo así que ese sería un futuro maravilloso. Pero no sé si esta vocación escritora me ha llegado demasiado tarde. Un fuerte abrazo!

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  24. Hola David pero, pero que has hecho conmigo: ladrona y asesinada pero, qué sádico 😲😥😪 qué bueno chico. Cómo has jugado con el tiempo, esa parte me ha gustado mucho es muy cinematográfica. Me has hecho visualizar los momentos y situaciones. Genial. Gracias, un abrazo 😄

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    1. Gracias, "Eme". Pues la verdad es que pensé en ti cuando lo publiqué. Lo de las iniciales es un homenaje a Tarantino, esa escena de la terraza del restaurante está inspirada en Reservoir Dogs y las letras son M por Marcellus Wallace, el mafioso de Pulp Fiction, Jota por John Travolta y Hache por Harvey Keitel que también participó en esa obra maestra. Un abrazo!!

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  25. Muy buen relato, David, de la calidad a la que nos tienes acostumbrados. Poder, avaricia, lujuria,... Tiene de todo. Siento decirte que Francisco Ibáñez (no será el creador de Mortadelo y Filemón, ¿no?, Je, je, je) no me ha caído demasiado bien; cuando cruce las puertas del infierno espero que el Diablo lo reciba en persona.
    Por cierto, creo que nunca te lo he dicho pero me gustan esas entradillas tuyas, a la manera de la serie presentada por Alfred Hichcock.
    Un abrazo enorme, David.

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    1. Gracias, Bruno. La verdad es que el nombre del personaje fue aleatorio, quería un nombre y apellidos corrientes. Pero quien sabe si fue mi admiración por el grandísimo Ibáñez me llevó a utilizar su nombre. Don Francisco Ibáñez es nuestro Stan Lee, en USA desde luego sería una figura de primer orden, nadie ha vendido tantas historias como él. Y te aseguro que su humildad y humanidad está a la altura. Cada vez que he tenido la suerte de verlo en el Salón del Cómic de Barcelona su simpatía y cercanía cautiva. Pero es más, en una ocasión me lo encontré sentado en el andén de una parada de metro del centro de Barcelona. Estaba con un blog, dibujando, encongido, dando rienda suelta a su inspiración como si no fuera en el más grande del comic en España. Te prometo que me quedé un ratito mirándolo desde lejos.
      ¡Has dado en el clavo respecto a la entradilla! Normalmente pongo ese corte en la entrada para que el texto no se muestre entero en la página de inicio, pero a veces provocaba que el párrafo apareciera un poco desconfigurado. Entonces pensé en estas entradillas, para servir de presentación y también para acompañar los enlaces cuando los comparto en las comunidades. El tono que intento emplear y la inspiración es esa. Cuando empecé a utilizarlas también escribía unas despedidas como hacía Hitchcock en esa serie que me encantaba. Un abrazo!!!

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  26. Estupenda historia que va adoptando perspectivas diferentes para hacer un retrato de 180 grados de un determinado suceso. Este tipo de enfoques realmente merecen la pena ante cierto linealidad simplista de muchos relatos de temática criminal. Ese juego final con el destino previsible resulta especialmente sugerente cuando uno tiende a esperar que el antihéroe, de moral sospechosa, acabe pagando su pena por su falta de escrúpulos.

    Un abrazo

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    1. Gracias, Doctor. La verdad es que me entusiasman las historias que van con desarrollándose hasta confluir, un poco al estilo de Pulp Fiction. Eso te permite muchos puntos de vista, diferentes personajes y ese efecto de !AHHHH! cuando el lector o espectador ve encajar las piezas. Un fuerte abrazo!!!

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  27. Muy buen relato David, me has enganchado hasta el final he leído sin parar, La trama y los personajes los has llevado muy acertados esa mujer y ese suegro que todo lo controla y la forma de librarse de ellos para desaparecer en ese accidente que lo van reconocer por los dientes. ¡Estupendo! . Un abrazo

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    1. Gracias, Carmen. Como he comentado estuve consultando cómo conseguían los forenses identificar cadáveres calcinados y resulta que los dientes son la primera opción... algo que ha supuesto ese sacrificio a Francisco. Un abrazo!!!

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  28. Qué buen relato!!!! Me has tenido enganchadísima, me gustan mucho las historias entrecruzadas, en este caso la de Franciisco Ibáñez(soy fan del verdadero, jejeje) y los atracadores.
    Muchas gracias por el relato, me ha encantado.
    Un abrazo.

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    1. Gracias a ti, Gemma, por leerlo. Me alegra que hayas pasado un buen rato. Un abrazo!!!

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  29. Toda una vida tras un boleto premiado,... te felicito David, un relato brillante y lleno de aristas que perfilan los diferentes personajes.

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    1. Gracias, Norte. Celebro que te haya gustado y entretenido. Un abrazo!

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  30. Caray, David, tú sí que sabes cómo enganchar con una historia. Me he leído tu relato de un tirón y pendiente de cada línea. Además las descripciones y los diálogos son certeros y ágiles.
    Al protagonista no parece que le vaya a quedar mucho para disfrutar de esa lotería pero está claro que quiere hacerlo tranquilamente sin suegros gruñones ni esposas pijas.
    Ha sido un placer leerte. Escribir se te da de perlas.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Kirke. Hasta los personajes más canallas merecen su tiempo de paz. Me alegra que te haya gustado y atrapado este relato. Un abrazo!!!

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  31. Brutal David, me ha encantado y atrapado hasta el final. Bravo. Es un texto ágil que dibuja muy bien tanto la situación como a sus protagonistas. Y la historia también me parece muy chula, jeje. Fingiendo su muerte al menos podrá vivir a cuerpo de rey sin su amante ni su mujer –y sin papi (jajaja, me he partido la caja con eso)– el resto de su vida, que será breve, por lo que veo. Sin duda la suerte puede llegar a ser caprichosa y despiadada al mismo tiempo. Un abrazo! ; )

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    1. Gracias, Ramón. Este relato se parece más a una mininovela que a un relato en sí. Pero en todo caso, el único propósito era pasar un rato entretenido leyéndolo. Me alegra haberlo conseguido. La suerte es caprichosa, te da y te quita, ante eso los pobres mortales solo podemos adaptarnos a lo que nos viene para sobrevivir. Un abrazo!!

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