jueves, 23 de febrero de 2017

ADELA

"BLOG DE RELATOS", "PINTURA VERDE", "INTOXICACION POR PINTURA", "RELATOS DE SUSPENSE", "COLOR VERDE", "SINDROME DE MUNCHAUSEN", "TRANSTORNOS PSICOLOGICOS", "DAVID RUBIO"


   
  Hay personas con las que la desgracia parece bailar un tango. Gente que parece atraer la calamidad sobre sí y sobre su familia. La felicidad les resulta tan esquiva como la esperanza para un condenado a muerte. Adela es una de ellas. Una madre a la que solo le queda una hija enferma, alguien a quien compadecer. Pero jamás subestimemos el enorme poder adictivo de la compasión.



ADELA

  —¡Adela! ¡Adela!  —vociferaba don Pedro al irrumpir entre las tiras de la cortina de boliches de la puerta. 

  La mujer, de rodillas sobre las baldosas, escurrió el trapo húmedo en el cubo. En aquel pueblo almeriense, cualquier otra hubiera renegado al Santísimo por ser importunada mientras escuchaba «La intrusa» en ese nuevo ingenio que llamaban radio. Pero ella no. Nadie la vio jamás fruncir el ceño. Y eso que Dios parecía obsesionado en probar su fe, pues había enterrado a tres hijos y a su marido, quedándole solo una hija afectada de una extraña enfermedad que la postraba en la cama. 

  —Don Pedro, ¿qué son esas urgencias?

  —¡Mira a quién traigo conmigo! —exclamó el médico del pueblo. 

  Tras él apareció un hombre más joven, de atavío elegante, que se quitó respetuosamente el sombrero. La anciana dejó caer el trapo dentro del cubo y secó las manos en el delantal. 

  —Es el doctor Méndez. Ejerce las artes de Galeno en la ciudad. ¡Una eminencia! Le conté lo de tu Pilar y quiere reconocerla. 

  —¡Bendito sea nuestro Señor por haberlo enviado! 

  La habitación de Pilar permanecía en penumbra. Todo en ella era verde: paredes, mobiliario y hasta las sábanas. Un verde esmeralda brillante del que solo se libraba el crucifijo que presidía la cama y el pálido color de la tez de su hija, que dormitaba encogida. 

  Un fuerte olor agrio provocó picor en la nariz de los médicos que, al unísono, se sonaron en sus pañuelos.

  —Pinté hace poco —se excusó Adela, con apuro—. A Pilar siempre le gustó pasear por los prados y como ya no puede…

  —¡Lo ve doctor Méndez! ¡Un ejemplo de madre!

  El doctor de la ciudad se acercó a la cama y sacó un estetoscopio de su maletín.

  —Con su permiso —dijo mientras descubría el pecho de la joven. 

  —Ya verá cómo él sabrá descubrir su mal.

  —Dios le oiga, don Pedro.

  Desde el comedor llegaba el eco del serial radiofónico. Adela contemplaba el hacer del médico mientras escuchaba como la hija del difunto terrateniente decía a su madre que se marchaba a la ciudad. «Pobre mujer, esa niña no respeta ni el luto», comentó Adela para sí.

  El doctor Méndez guardó el estetoscopio y sacó un bote de alcohol, vertiendo un poco en una guata.

  —¿Qué va a hacer? —preguntó Adela, alarmada al verlo extraer una jeringuilla.

  —Solo tomaré un poco de sangre.

  —Ay, eso no, que mi abuelo que Dios guarde en su Gloria, murió por una sangría.

  —¡Mujer! Ya no se hacen esas carnicerías —la tranquilizó don Pedro—. Ahora se puede analizar la sangre. ¡El progreso, querida mía!

  Tras aplicar el alcohol sobre la piel de Pilar, el doctor Méndez penetró la aguja en la vena del brazo. Adela observó embobada cómo la sangre roja ascendía atraída por el embolo.

  —Ya he terminado. Le enviaré los resultados —dijo el doctor de ciudad a don Pedro, después se volvió hacia Adela y puso la mano compasivamente sobre su hombro—. Señora, lo intentaré todo para sanar a su hija.


  Un mes después, don Pedro se presentó en casa de Adela, que se encontraba sacando el polvo a los muebles. Escuchaba cómo la viuda del terrateniente leía una carta de su hija en la que le decía que no volvería al pueblo.

  —¡Ya tengo los análisis! ¡Sé qué consume a tu Pilar!

  —¿Será eso posible?

  —¡Arsénico! —dijo el médico mostrando el informe—. Ese es el veneno que la tiene mala.

  —¡Virgen santísima! ¿Cómo pudo…? —Adela se llevó la mano a la boca—. Por nuestro Señor, le juro que yo…

  —¿Qué tonterías dices? ¿Cómo va a ser culpa tuya? Anda, acompáñame a su dormitorio.

  Entraron en aquella habitación toda pintada de verde. Pilar levantó débilmente el brazo. Don Pedro, estornudó.

  —Todavía huele —dijo mientras tocaba la pared—. ¿Y de dónde sacas esta pintura?

  —El hijo del Arremangao. Trabaja en el puerto y la consigue barata. Me dice que este verde es el que luce en las casas de los nobles.

  —¿Guardas algún bote?

  Bajaron al sótano. Una vez allí, el doctor se caló un monóculo y leyó la etiqueta de una de las latas.

  —¡Pintura del diablo! ¡Contiene arsénico!

  —¡Ay, Señor! ¡Merezco el Infierno por ser la causa de su mal!

  —¿Pero qué ibas a saber tú, alma de Dios? Vamos a sacar a tu hija de esa habitación.

 Después de acomodar a Pilar en el dormitorio de Adela, don Pedro consoló a la madre que escondiendo su rostro con el mandil lloraba compungida.

  —¡Ánimo, Adela! Pronto sanará y todavía está en edad de casarse. ¡Eso es lo importante!

  El médico marchó. Adela cerró la puerta tras él y se apoyó contra ella.

  «¿Es verdad eso, madre? ¿Me pondré buena?», escuchó decir a su hija. «¡Podré ir a la ciudad como todos!».

  La anciana permaneció callada, mientras pasaba las palmas de las manos sobre sus mejillas húmedas.

  Pensó en que le había parecido ver ratas en el sótano.

  Y en azufre.

  Y también en que una buena cantidad bajo su cama las mantendría alejadas de Pilar. 


FIN


Ya les comenté que la compasión puede ser una droga bastante adictiva, sobre todo, si no te queda otra cosa. Me pregunto cuánto tiempo aguantará Pilar disfrutando del amor de su madre. Si tenéis tiempo, tal vez en ese mismo pueblo, apenas a unas calles de distancia, otra casa esconda su propio infierno al que, por supuesto, estáis invitados en:


DE TU PROPIA CARNE



©David Rubio Sánchez. Texto y dibujo.

59 comentarios:

  1. La verdad es que algunas familias parecen tener encima un karma... un beso.

    Noa

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    1. Gracias, Noa. A veces el karma es una manera de justificar nuestras acciones. Un besazo!

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  2. ¿No dicen que el infierno está lleno de buenas intenciones?
    Magnífico relato, David.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Josep. Quizá existen muchos pecados vestidos con las mejores intenciones. Un abrazo!

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  3. El mundo esté lleno de inocentes sospechosos de no serlo y me parece a mi que este es uno de esos casos.
    Interesante relato David.
    Besos

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    1. Gracias, Puri. ¡Qué gran frase! Y desde luego muy apropiada para el relato. ¡Muchos besos!

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  4. Cuando una desgracia entra en una familia es difícil de que la abandone. Buen relato. Un abrazo

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    1. Gracias, Carmen. En ocasiones, esa desgracia ofrece otras recompensas. Un fuerte abrazo!

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  5. Hola David, antes de nada decirte que me encanta el dibujo con esos colores tan atrayentes..., bueno y el relato me parece magnífico. Una estructura repleta de diálogos muy bien planteados con esa utilización del lenguaje de la "época" que sirven para describir perfectamente un tipo de mentalidad, esa que lleva a la protagonista a hacer locuras "por el bien" de su hija. Original la idea y esplendida su ejecución, enhorabuena. ¡Un abrazo!

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    1. Gracias, Ziortza. Una vez leí en el MUY INTERESANTE la historia del llamado VERDE SCHEELE. Durante una época se puso de moda en las casas de los nobles. Pero contenía altas dosis de arsénico, lo que provocó la muerte de muchos, incluido, se cree, que de Napoleón. Te dejo el enlace a un artículo http://blogs.lainformacion.com/strambotic/2013/05/16/arsenico-por-sinrazon/
      La idea de utilizarlo en un relato fue inmediata. Salió este por eso el verde tiene tanto protagonismo.
      Te agradezco mucho tu comentario respecto al dibujo. Al iniciar el blog pensé que sería una oportunidad excelente para volver a una mis pasiones olvidadas. Así que decido el relato a subir dependiendo de si se me ocurre un dibujo. En realidad es muy artesanal. Primero, a lápiz, después lo entinto y lo escaneo. Hasta que descubrí cómo pasarlo a vector los coloreaba a mano antes de pasar un filtro para que resultaran más nitidos (al escanear el color perdía fuerza). Si ves en el carrusel de imágenes de arriba comprobarás que los primeros dibujos tienen un matiz distinto a partir de VIAJE DE IDA. Desde entonces los dibujos los traspaso a vectores y los coloreo en el paint. Finalmente utilizó programas de edición de imagen para utilizar filtros que potencien el dibujo. Es el doble de trabajo pero creo que así la entrada es más mía. Un abrazo!

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  6. Un relato magistralmente ambientado, David. Casi podía ver la escena y oír el serial radiofónico desde aquí. La pobre Adela, que sin dejar de ser una pobre mujer es perversa en su desgracia, ya tiene nuevos planes para anudar la dependencia de su hija. Realmente macabro, tanto como buena tu historia :))

    ¡Un abrazo y feliz tarde!

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    1. Gracias, Julia. Como bien apuntas, a la pobre Adela solo le quedaba una cosa para dar sentido a su vida: cuidar de su hija y recibir la compasión de los demás por su desgracia. Te agradezco mucho tus palabras. ¡Un abrazo!

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  7. Soberbio relato David.
    Muy bien retratadas las escenas.
    Magnifico.
    Abrazo

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    1. Gracias, ¿desconocido? Si puedes, deja tu nombre para darte las gracias personalmente. Un abrazo!

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  8. Me ha encantado cómo desarrollas la acción con esos diálogos tan ágiles. Pero me ha gustado más la relación del verde de las paredes con la intoxicación por arsénico. Ese verde esmeralda tan apreciado que resultó ser un asesino silencioso hace muchos años.
    No tengo yo muy claro que Adela sea tan abnegada. El dejar azufre debajo de la cama... Abnegación o síndrome de Mauthausen? Hummm.
    Esa mala suerte que tuvo con su marido y sus otros hijos, ¿fue desgraciada casualidad?
    Genial relato. Es la primera visita que hago a este tu blog pero no será la última.
    Un saludo.

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    1. Gracias, Kirke. Bienvenida a esta página espero que encuentres en ella unos minutillos de entretenimiento mientras terminas tu tesis (reitero que me lo paso de cine cuando cuentas tus padecimientos). ¡Bingo! Has captado los dos elementos en los que se basó el relato. El verde Scheele del que se dice que llegó a ser la causa de la muerte de Napoleón y a ese síndrome que padecen aquellas personas que sienten placer al recibir la compasión de los demás y que para ello se autolesionan o provocan desgracias en su entorno. Respecto al marido y los tres hijos eso lo dejo a la imaginación de cada uno. Muchísimas gracias por pasar. Un fuerte abrazo

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  9. Hola David
    Es el primer relato tuyo que leo, ya tenía ganas de pasarme por tu blog, pues te veo por muchos sitios, ja, ja. Lo que pasa es que, ya sabes, el tiempo es limitado y los compromisos muchos (ojo eh, compromisos autoimpuestos, por supuesto, de los que dan gusto)
    Y bueno, un relato muy completo, ya veo que eres un artista no solo con la pluma sino con el pincel (ahora será teclado y lápiz táctil... o ¿escaneas dibujos hechos a mano y luego modificas con software?)
    Completo no solo por la imagen, sino por el magnífico diálogo, el ritmo narrativo, la idea, la conclusión. Me gusta como manejas los detalles, ese doctor de pueblo/doctor de ciudad, el deje de Adela, el olor de la pintura... Cosa curiosa: yo tengo una tía, ya mayor, que vive en el pueblo y se llama Adela... Pues ¡Es como la de tu relato!, ja, ja. Es de esas a las que le dirías "mejor no hagas nada" La última fue echarnos gasolina a chorro en las brasas de la barbacoa para "ayudarnos" a que ardiera... El resultado fue una persona en urgencias con quemaduras en la pierna... Y tenemos que dar gracias.
    Ha sido un placer leer tu relato. Me ha gustado
    Saludos David

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    1. Gracias, Isidoro. ¡Madre mía pues habrá que guardar el aire a las Adelas de los pueblos! Je, je,je... Te agradezco mucho tu visita, ¿qué me vas a decir? No utilizo móvil y solo me conecto al ordenador por las noches, ni te cuento los equilibrios que hago para poder compaginar la novela que escribo, la redacción de las entradas del blogs y visitar las entradas de todos los compañeros que sigo. Así que muy agradecido por tu visita y por la serie de Lilly Mod que te aseguro sigo.
      En cuanto a los dibujos lo he comentado más arriba, los hago a lápiz, después los entinto y escaneo. Gracias a Noemí Hernández Muñoz descubrí lo que era pasarlo a vectores. De esa forma consigo colorear el dibujo en el paint. Finalmente busco un filtro en editores de imagen on line para que resalten los colores. ¡Un abrazo!

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  10. Como la gente es capaz de hacer cualquier cosa por no quedarse sola... Macabro, sin duda. me ha encantado la forma de redactarlo y sobretodo, la historia. Me encantan las que en cierto modo, tienen un punto malvado.

    Un beso!

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    1. Gracias, Mia. Bueno, cuidar de su hija es lo único que le queda a Adela, antepone eso a la libertad de su Pilar. Egoista, pero humano... aunque también macabro. ¡Un besazo!

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  11. Cabe pensar que ante la posibilidad de quedarse sola, Adela trame algunas estrategias, quizás aprendidas de las radionovelas que tan apasionadamente escucha.
    Una historia muy bien relatada y ambientada. Me gustó mucho, David.
    Saludos.

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    1. Gracias, Mirella. Quién sabe cuánta influencia llegaron a tener aquellas radionovelas tan populares en su época. Es una pena que en la radio actual no existen dramatizaciones ni seriales. Nada hay más sugerente que imaginar el aspecto de quien habla. Saludos!

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  12. Hola David, me gusta el estilo que has encontrado para darle forma a este relato.
    Unos matices que nos llevan a estar leyendo un texto que emparenta con otra forma de narrar que parecía ya olvidada. Al leerte veía a los personajes moverse sobre las tablas de un teatro y definitivamente vaya que si existen algunas personas dispuestas a todo para cuidar o ser cuidadas. La condición humana no tiene limites. Ya vimos lo que hacían las ancianitas del film 'Arsénico por compasión' ;-)
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Miguel. ¡Qué gran película! la de aquellas adorables ancianitas con Cary Grant. Cine clásico y con un fino humor negro que no ha perdido su vigencia a día de hoy. El tono como dices es antiguo para que encajara mejor en esta historia rural, de cuando empezaron a comercializarse los aparatos de radio. He tirado de lo que escuché a las abuelas en el pueblo de mis padres en Almería. Un abrazo!

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  13. Hay amores que matan,... Felicidades David, nos has regalado un hermoso relato en el que me ha gustado especialmente como vas trenzando la narración con unos personajes tan característicos y una historia costumbrista que nos ha transportado a aquellos años.

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    1. Gracias, Norte. Intento adecuar el tono de la narración a la historia contada, celebro haberlo conseguido con este. Un abrazo!

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  14. Guau! Síndrome de Munchausen hecho literatura!!! La compasión mal entendida.
    Jolín ¡Qué arte! Desarrollar una historia magnífica a partir de una enfermedad mental, para mí, aterradora.
    Eres un genio elaborando diálogos y dejando avanzar con ellos la trama de tu relato.
    ¡Perfecto!
    Un abrazo David

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    1. Gracias, Macarena. En realidad, escribir diálogos es lo que más me gusta. Disfruto mucho escuchando al personaje en mi cabeza con la voz de alguien conocido, un famoso o un actor. Por otra parte intento con ello tapar mis carencias en la descripción, por ejemplo. Un abrazo!

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  15. Ay, me tuve que leer el final dos veces porque creí que estaba pensando mal de la pobre madre que cuidaba de su hija con tanto cariño. Creo que la chica nunca va a llegar a salir de esa casa D:
    Me gustan estos relatos terroríficos pero cotidianos.
    ¡Saludos!

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    1. Gracias, Cyn. Como se suele decir, piensa mal y acertarás. Puede que sí, dada la edad de la madre, pero sin duda habrás perdido sus mejores años, aunque todos ofrecen algo distinto. Un abrazo!

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  16. Muy buen relato, David. Escalofriante. Me ha recordado un poco a la adaptación de Misery, de Stephen King, con una Kathy Bates a la española. Te deja pensando... ¿Realmente era la madre tan inocente como aparentaba o sabía muy bien cómo evitar que su hija la abandonara como la protagonista del serial radiofónico?
    Espero leer pronto el siguiente.
    Un abrazo.
    P.D.: Se te ha despistado una "R" en la frase "¿Es vedad eso, madre?". Seguro que, como a mí, te dan coraje esos fallos del corrector. Un saludo.

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    1. Gracias, Bruno. ¡Ya está corregido! Te agradezco mucho el apunte. Tienes razón, por mucho que revises siempre se te escapa lo más evidente. La verdad es que más que coraje empiezo a asumirlo con resignación cristiana. Es verdad que hay alguna similitud, si bien la prota de Misery era bastante menos sutil, je,je,je... Un abrazo!

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  17. Enhorabuena David, un relato magnífico que me ha dado escalofríos, retrata unos personajes de otro tiempo en un ambiente claustrofobico y un "amor" enfermizo y penoso. Lo consigues de maravilla! Un saludo y buen fin de semana.

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    1. Muchas gracias, Xus. Te agradezco mucho tu visita y comentario... y también haber conseguido esos escalofríos. Saludos y muy buen e inspirado fin de semana.

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  18. Ha sido un placer visitar tu blog (y ahora no me digas que por aquí tampoco vienes, jajaj). Un relato atrapante y un final.... bueno, madres de las de antes, que no se cuestionaban mucho, ni oyeron eso de "tus hijos no son tus hijos". Leí los primeros comentarios, y descubrí lo de la pintura verde!!! (no continue leyendo porque vaya si tienes comentaristas (y lectores) que no dudo vale la pena leer. Pero es que tienes un blog "suculento". Volveré (decía alguien, "y seré millones" pues yo no, seguiré siendo una ;) Cariños y reitero mi gusto por leerte y disfrutar tus dibujos.
    p.d. cuánto uno aprende y disfruta con esta máquina infernal, si le damos un buen destino.

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    1. Gracias, Vivian. Te agradezco mucho tu visita y comentarios. Por aquí si suelo estar y también por los blogs de muchos compañeros de los que aprendo y disfruto. Facebook está bien para enlazar entradas, memes y otras cosas pero pienso que para disfrutar de la lectura nada mejor que bucear por los blogs. Un abrazo!

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  19. ¡Hola David! Estupendo relato. Me ha gustado mucho la esmerada utilización de los diálogos porque con ellos construyes gran parte de los perfiles de tus personajes. También, a pesar de una precisa y, entiendo que deliberada, economía en las descripciones logras aportar muchos datos tan útiles para delinear caracteres como para ambientar las escenas. El estilo de narración que utilizas, con una claridad y un ritmo adecuados para llegar con limpieza al desenlace, logra atraer al lector sin levantar la vista del texto. Cuando uno se encuentra en las líneas finales comienzan las preguntas y las reflexiones. En mi humilde opinión, es ahí en donde está la clave del atractivo, porque uno se retrotrae a lo leído y advierte la personalidad enfermiza de Adela, y el relato se agiganta, y también uno se da cuenta del trabajo del autor, de la esmerada cuota de agudeza para generar una trama verosímil. Y luego uno se pone a pensar en los detalles de la pintura, de la afección que padece Adela, del parlamento de la radio, de la inocencia tan bien descrita de la protagonista, porque no es consciente de él, en fin de una elaboración minuciosa del movimiento de las piezas del ajedrez de la historia.
    David, hay mucha tarea de creatividad, de imaginación, de "pulido", de oficio y de talento detrás de este texto. Realmente has hecho un trabajo excelente. Es un placer para disfrutar de la lectura y a su vez de tener delante de los ojos un texto para estudiar, para hacerse preguntas, para indagar en los recovecos para aprender un poco más acerca de cómo se realiza esta hermosa tarea de escribir.
    Mis felicitaciones por todo esto y además por la calidad y el talento que también tienes para el dibujo.
    Un abrazo.
    Ariel

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    1. Gracias, R.Ariel. Jo, menudo comentario me has regalado. Como he escrito en algún comentario disfruto mucho con los diálogos y me sirven para ocultar alguna carencia, como las descripciones. Tampoco suelo utilizar reflexiones o pensamientos en los personajes, prefiero intentar que sean percibidos por el lector a través de la acción. Ahora ando con el primer borrador de mi primera novela, ¿adivina dónde estoy teniendo más dificultades? Un abrazo!

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  20. Generalmente cuando leo algo que me gusta digo me ha encantado tu entrada y me ha encantado encontrarte

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    1. Gracias, Recomenzar. Te agradezco muchísimo tu visita, tu lectura y tu comentario. Recibirlo es una motivación para seguir publicando. Un abrazo!

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  21. Sindrome de Munchausen... Típico de padres que buscan para si mismos la compasión y la conmisericordia de otros. Si la madre lo padece, deberá mantenerla enferma, porque sí la mata, perderá esa "atención" después del duelo...

    Te felicito por tu relato y gratamente sorprendida que las portadas son también un arte tuyo. He pensado escribir un librito de cuentos, y quiero dibujarlos, no se me da tan mal... pero enfrascada en tanto, queda en proyectos "pendientes", que espero realizar antes de morir. :P

    Ten un maravilloso inicio de semana.

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    1. Gracias, K.Marce. ¡Prueba a hacer una! Eso te despertará el gusanillo y si se te da bien seguro que te quedará una obra más personal, nadie como tu sabrá plasmar la imagen perfecta. Yo lo hice con mi primer libro de relatos, podrían haberme salido mejor pero bueno... hay que lanzarse. Te agradezco la visita y el comentario. ¡Un abrazo!

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  22. ¡Hola David!:)
    ¡Gran relato!, me ha enganchado de principio a fin.
    Siempre prefiero utilizar la palabra compasión, que la palabra 'pena'. La pena es una lacra de la sociedad y un 'atraemalrollos' y sobretodo un cebo para aquell@s que se sienten mejor con la desgracia ajena.
    Es un bucle muy oscuro, pero muy utilizado en la vida real.
    ¡Enhorabuena David! Por cierto..hoy es el día mundial de las Enfermedades Raras.
    Un abrazoteee

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    1. Gracias, Gema. Coincido contigo, sentir pena es, aunque parezca un sentimiento noble, algo que parece situar al "penado" en un escalón inferior. Mejor la compasión, aunque para Adela sea una necesidad. Muy bueno que hayas compartido ese día mundial, y ojalá la medicina consiga entenderlas y sanarlas. Un abrazo!!!

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  23. David, me ha encantado este relato. Es cierto que a veces, parece que el destino, el Karma o como lo queramos llamar, se alía con todo lo malo de nuestro alrededor, para darnos lecciones de vida.
    Un abrazo amigo!!!

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    1. Gracias, Humoreo. Y a veces nosotros mismos buscamos ese karma. Un abrazo de vuelta!

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  24. ¡Hola, David! Buen relato. ¡Esa Almería! Me ha encantado el relato. Como dices, la compasión puede ser adictiva. Una buena caracterización la de Adela. ¡Abrazo!

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    1. Gracias, Noemí. Este mes, en uno de los dos relatos que suelo publicar mostraré una fotografía, se llama Sierro y está en el Alto Almanzora, a unos cuarenta kilómetros de Macael, por Purchena, Tíjola, Olula del Río... Un abrazo!

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    2. ¡Vaya! Esa zona no la conozco porque yo vivo en Benahadux, que está más cerca de Almería capital, pero he oído que son pueblos muy bonitos. O "bonicos", como diríamos aquí, ja, ja, ja. ¡Besos!

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  25. Muy buen relato, como ya te han comentado los diálogos fluyen muy bien y te sitúan perfectamente en el ambiente y en la historia.
    Me gusta como has trazado a esa madre anegada que acaba olvidándose de la hija porque sí, la compasión mal entendida puede ser muy peligrosa.
    Qué bueno saber que también los dibujos son tuyos, felicidades.
    Feliz fin de semana

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    1. Gracias, Conxita. Escribir diálogos es lo que más me gusta, ponerles voces reales, imaginar al personaje hablando... Para este relato me basé en lo que he escuchado en el pueblo del que es toda mi familia. Un abrazo!

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  26. ¡Hola, David!
    Me ha gustado mucho tu relato en el sentido de que, has sabido expresar muy bien esa "culpa" que siente una madre cuando daña a su hija de manera incosciente, ¡yo no me hubiera atrevido a hacerlo nunca!
    Hay amores que matan, es verdad... y muchas veces, del propio exceso de cuidados surgen muchos problemas. Mi madre me hacía comerme los 6 petit suisse que venían en un solo paquete después de comer, ¡los 6! Imaginate... me puse como una ballenita y fue cuando me los quito, ella solo lo hacía con su mejor intención...
    Muy buen relato, amigo. Realmente eres capaz de cosas a las que muchos quisieran solo acercarse.
    ¡Un abrazo!

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    1. Gracias, Ana. ¡Madre mía! Los seis... La mía me preparaba bocadillos de chorizo con mantequilla, para la merienda y pizzas de sobrasada con queso para la cena, je, je, je... No veas cómo se ponía cuando ya en la adolescencia a veces no quería cenar. El primer intento era carne rebozada, que está buena, después judías con un poquito de jamón o bacon, el último intento desesperado porque cenara siempre era "pues te frío un huevo". Gracias por el último comentario pero me parece que tengo muchas limitaciones, aunque intento que no se noten.
      ¡Ah! Aprovecho para felicitarte, otra vez, por tu relato de Marte. Impresionante.
      ¡Un abrazo!

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  27. Me ha encantado este relato, David. No hay nada peor que las adicciones, y la de la compasión es una de las más peores. La pobre pilar me da mucha pena, porque su madre acabará matándola con tal de conseguir su dosis. Incluso hace que me pregunte si ella no tuvo nada que ver con las otras muertes de la familia... mmmm, jejeje. Un abrazo! ; )

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  28. ¡¡¡Qué bueno!!!!
    Es que a algunas madres les cuesta mucho dejar marchar a los hijos. ¿Sabías que se cree que Jane Austen murió envenenada por arsénico, quizás de la pintura de las paredes?
    Un abrazo y te confieso que compartimos sueño inconfesable pues no hay mejor sitio para escribir que un hórreo asturiano. Yo no tengo ninguno en propiedad pero en el pueblo de mi abuela, en los Picos de Europa, tenemos uno de la familia y es un paraíso, yo podría vivir feliz allí, cada vez que voy y paseo vuelvo nueva.

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    Respuestas
    1. Gracias, Marigem. Conocía ese dato desde que leí sobre este tipo de pintura en un artículo de Muy interesante. Me pareció algo fascinante, tras darle vueltas di con esta historia.
      ¡Ah! Solo he estado en Asturias una vez, en el verano de 2000 y me enamoré de sus paisajes. Jamás he visto un lugar que sintiera tan cercano a mi forma de ser al ver esas estructuras en mitad de la montaña, solitarias pero acogedoras... ¡Ay! Un fuerte abrazo!

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  29. ¡Ay! Sobrecoge el final. La verdad, hay personas así, que intentan retener a sus vástagos de cual forma, pese a quien pese. ¿Es eso amor? o ¿amor enfermizo? ¿Posesión? Me dicen, me cuentan que en la frontera con México venden oro en polvo que no deja huellas en la autopsia. Sin pretenderlo, te estoy dando ideas ;)

    Un abrazo literario

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    Respuestas
    1. Gracias, Lola. Durante un tiempo tenía la idea de un relato con un personaje que necesitara esa compasión ante la desgracia, los reconocimientos que van aparejados a una persona desdichada, algo que ha sido diagnosticado por la psicología. Cuando leí la historia del verde Scheele. Un abrazo!

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